Hay palabras que no se pronuncian en un banco. Por lo menos cuando hay un francés a bordo. Hay supersticiones que no se comparten.
Hace unos messe entonces, uno de mis vecinos me pide una pizza aromitazada de carne de un pequeño animal con orejas grandes prohibidisimo en un barco -francés-. Me he procurado un excelente ragu en la tienda “ Le Regioni d’Italia” que acompaña normalmente la pasta pero que irá muy bien con la pizza.
El día de la comida, aun antes, hé avisado a mis huespedes que hay palabras que no se pronuncian en mi barco. La régla ha sida respectada. Luego, conté la historia a mis vecinos franceses, amarados a tribord de Apalula, viven en Neuilly, visitan a su Bénéteau de vez en cuando . Son simpáticos, se arepienten de un error cometido en mayo del 2007. Pero es otra historia.
Cuento el anecdota sin precauciones y sin escribir la maldita palabra.
La misma noche, se descompone la bomba que alimenta la ducha y los lavabos. Despuès varias buscas y pruebas, pues que la bomba funcionaba, no funcionaba, funcionaba. Probando la luz, veo que llega a la bomba ; la cambio y nada camcia. Descubro finalemente que la causa es un amontonamiento de cables podridos abajo de la neveja. marinando en un pequeño charco.
Como roidos… arf. Unas semanas más tarde, ua salida en vela con unos amigos ; uno de ellos al cual he contado la superstición del pequeño animal con orejas grandes – a tierra – esa vez se divierte pronunciando auqellea palabra en español, en italiano, en inglés, en francés, jajajaja. Y me enojé muy fuerte amenazandolo que vuelva a tierra nadando.
Unos minutos pasan y el baño se llena de agua… salada. Allí puedo decir que estaba flipando. La diferencia entre el agua dulce y el agua salada es la misma que entre el agua del tanque y el agua del mar. Achico, entonces, buscando de donde viene. No lo encontré. Hoy día no lo sé aun, pero nunca se repitió.
Despuès de varias peregrinaciones, me paro, y en vez de aterrizar en Barcelona, decido amerrizar.
Mi experiencia profesional, enfocada en la hostelería, la restauración luego el turismo en general, me ha permitido hacer la vuelta del mundo, gracias , particularmente a mi participación en el ClubMediterranée. Fuera de mi actividad profesional, participo a las diferents acitvidades deportivas ( trapezio volante, esqui naútico, vela, windsurf) y a las animaciones ( espectáculos, cabarets, café teatro).
Aprendi así a dominar varios idiomas, español, inglés, italiano además del alemán aprendido en la escuela, así cómo muchas cositas en ruso, japonés, turco....Soy titular desde entonces de un diploma de traducción comercial.
Pero mi experiencia del extranjero no ha empezado allí. En 1983, cuando tuvé que ir al servicio nacional, decido hacerlo ultramar : 18 meses en vez de 12, pero mi primera oportunidad de ver lo que ocuría en otros lugares ; así fue que descubri al Senegal, donde tuvé la suerte de hacer amistades en la Medina, cocncer el Thiossane Night donde he encontrado a Youssou N’Dour. " Autodictata profesional ",mi afan del del cambio y de la polivalencia me hicieron cambiar de rumbo hacia una nueva profesión : Instructor de vela, y luego encargado de escuela de vela.
Senegal, Alemania, Suiza, España, Marruecos, Tunez, Turquía, Italia, Grecia, Tahiti, Indonesia, México : tantos paises pero aún más nacionalidades encontradas, compañeros de trabajo o clientes.... Aprendí igualmente a reparar barcos, trabajar la fibra y la resina en condiciones no siempre evidentes, por el clima o el pais donde no se conseguía siempre los productos adecuados.. He mejorado esa experiencia en el CNB de Burdeos. Buscando trabajo en el mundo naútico...